Bitácora semana #7
Bitácora semana #7
Natalia
Valencia
Medios
para las organizaciones
Miércoles
18 de marzo
La
clase del miércoles 18 de marzo no se llevó a cabo de manera presencial, ya que
el profesor Juan Sebastián Cobos nos informó a través de un correo que, debido
a un compromiso laboral, no podría acompañarnos en la sesión. Sin embargo, con
el fin de no interrumpir el hilo de la clase, nos propuso una actividad
asincrónica que consistía en terminar de ver un video que no habíamos alcanzado
a completar en la sesión anterior y responder algunas preguntas en la bitácora.
El
video propuesto fue “Redes 93: Somos súper sociales por naturaleza –
relaciones sociales”, en el que Eduard Punset conversa con Robin Dunbar,
profesor de antropología evolutiva en la Universidad de Oxford. El eje central
del video gira en torno a una idea clave: los seres humanos somos
profundamente sociales por naturaleza y nuestra capacidad de relacionarnos
está directamente limitada por nuestra estructura cognitiva. Uno de los
conceptos más importantes que se desarrolla en el video es el número de
Dunbar, que establece que los seres humanos podemos mantener
aproximadamente 150 relaciones sociales significativas. Este límite no es
arbitrario, sino que está determinado por la capacidad del cerebro para
procesar información sobre las personas con las que interactuamos. Dunbar
explica que este número se ha mantenido constante a lo largo de la historia,
desde comunidades primitivas hasta estructuras modernas como ejércitos u
organizaciones empresariales. Además, el video muestra cómo las relaciones
sociales han evolucionado. En los primates, el vínculo se construye a través
del acicalamiento (grooming), una práctica que fortalece la confianza pero que
es limitada porque solo involucra a dos individuos a la vez. En los humanos,
prácticas como la risa, el lenguaje y la interacción grupal permiten construir
vínculos con más personas de manera simultánea, facilitando la cohesión social
en grupos más grandes. También se resalta la importancia del tacto como una
forma genuina de conexión emocional y se explica cómo incluso comportamientos
actuales (como el interés por celebridades o figuras públicas) tienen raíces
evolutivas, ya que estamos programados para prestar atención a individuos con
alto estatus dentro de un grupo.
A
partir de este contenido, respondí las siguientes preguntas:
¿Cómo
explica el número de Dunbar los límites cognitivos en la gestión de redes
informales dentro de una organización?
El
número de Dunbar explica que existe un límite cognitivo, cercano a las 150
personas, para mantener relaciones sociales significativas basadas en confianza
y conocimiento mutuo. En el contexto organizacional, esto implica que las redes
informales funcionan de manera más eficiente cuando los grupos se mantienen
dentro de este rango, ya que las relaciones se construyen de forma espontánea y
la colaboración fluye naturalmente. Sin embargo, cuando las organizaciones
superan este número, se pierde la cohesión social y se hace necesario
implementar estructuras formales para mantener el orden, lo que puede generar
efectos negativos como la disminución del compañerismo, el aumento de la
competencia interna y mayores niveles de desconexión entre los miembros.
¿Qué
tensiones aparecen entre las jerarquías formales de la organización y las redes
sociales reales que se forman dentro del límite del número de Dunbar?
Cuando
una organización supera el límite del número de Dunbar, se ve obligada a
establecer jerarquías formales para organizar el trabajo y mantener el control.
Sin embargo, estas estructuras formales muchas veces entran en tensión con las
redes sociales reales, que se construyen de manera espontánea a partir de la
confianza y la cercanía entre las personas. Esta tensión se manifiesta en la
pérdida de cohesión social, ya que las relaciones dejan de basarse en vínculos
personales y pasan a estar mediadas por normas y estructuras jerárquicas. Como
consecuencia, pueden surgir ambientes más competitivos, menos colaborativos y
con menor sentido de pertenencia.
¿Qué
relación existe entre el número de Dunbar y la construcción de capital social
dentro de una organización?
El
número de Dunbar está directamente relacionado con la construcción de capital
social, entendido como el conjunto de relaciones de confianza, cooperación y
apoyo mutuo dentro de una organización. Cuando los grupos se mantienen dentro
del límite de aproximadamente 150 personas, este capital social se construye de
manera orgánica, ya que las personas pueden conocerse, interactuar y generar
vínculos significativos. En cambio, cuando las organizaciones crecen más allá
de este límite, el capital social tiende a fragmentarse, ya que no es posible
mantener relaciones cercanas con todos los miembros. Esto obliga a depender más
de estructuras formales, reduciendo la calidad de las relaciones
interpersonales y afectando la cooperación.
En
general, esta actividad permitió profundizar en la idea de que la comunicación
y las relaciones dentro de una organización no dependen únicamente de su
estructura formal, sino también de límites cognitivos y dinámicas sociales que
condicionan la forma en que interactuamos. Esto conecta directamente con lo que
hemos venido trabajando en clase: entender que la comunicación no es solo
transmisión de información, sino construcción de relaciones, confianza y
comunidad.
Viernes
20 de marzo
El
viernes 20 de marzo asistieron a clase Martín Gutiérrez, Luciana Torres, Ana
Isabella Espinosa, Daniela Roncancio y yo, Natalia Valencia.
Como
es habitual, iniciamos la sesión con la lectura de una bitácora, en esta
ocasión la de mi compañera Daniela Roncancio. Posteriormente, revisamos el
ejercicio que había realizado Luciana Torres, quien no pudo asistir la semana
anterior por temas de salud. Este ejercicio consistía en analizar el mismo
video que trabajamos sobre el número de Dunbar, pero en su caso debía responder
la totalidad de las preguntas propuestas por el profesor. A partir de sus
respuestas, el profesor realizó un quiz en clase, donde se pusieron a prueba
los conceptos trabajados. Más allá del juego, el ejercicio permitió aterrizar
varias ideas clave sobre comunicación organizacional. Por ejemplo, una de las
preguntas planteaba qué acción reduce la fragmentación comunicativa en
organizaciones grandes y la respuesta apuntaba a crear espacios de
interacción entre equipos, lo que refuerza la idea de que la comunicación
no se fortalece aumentando mensajes, sino fortaleciendo vínculos.
Otra
pregunta abordaba la formación de “silos” organizacionales, explicando que
estos surgen por la preferencia por redes de proximidad social, es
decir, tendemos a relacionarnos con quienes tenemos más cerca o con quienes
compartimos vínculos más fuertes, lo que puede fragmentar la organización. También
se planteó qué tipo de estrategia comunicativa es coherente con el número de
Dunbar entendiendo que la comunicación funciona mejor en grupos más pequeños y
cercanos, en lugar de dinámicas masivas e impersonales. De igual forma, se
discutió cuál es la principal tensión entre redes digitales y el número de
Dunbar, donde se evidenció que las plataformas permiten ampliar contactos, pero
no necesariamente relaciones significativas, lo que genera una desconexión
entre cantidad y calidad de vínculos.
El
incentivo del quiz era sencillo pero simbólico: un premio para quien
respondiera correctamente (los tres primeros puestos). En este caso, yo gané un
Bon Bon Bum, aunque como no me gustan mucho los dulces, decidí dárselo a mi
compañera Ana Isabella Espinosa. Luego retomamos el tema que habíamos dejado en
la sesión anterior: el poder del storytelling y su aplicación en contextos
reales. El profesor nos mostró cómo marcas como Nike y plataformas como Netflix
han logrado transformar situaciones reales en narrativas poderosas. Un ejemplo
clave fue el caso de Colin Kaepernick, cuyo acto de protesta fue
resignificado y convertido en una historia con alto impacto emocional y social.
A
partir de esto, el profesor nos pidió buscar ejemplos similares, como las campañas
de Dove, donde las marcas toman problemáticas reales y las convierten en
relatos que conectan con las personas. Estos ejemplos debían ser enviados por
correo electrónico. Posteriormente, entramos en una reflexión más teórica a
partir de Aristóteles y La poética. El profesor utilizó el ejemplo de
Hércules para explicarnos un principio fundamental del storytelling: no
basta con decir cómo es un personaje, hay que mostrarlo en acción. Es
decir, no tiene sentido afirmar que Hércules es fuerte o valiente si no vemos
esas cualidades manifestadas en lo que hace. Esta idea se reforzó con el
análisis de la escena de introducción de Jack Sparrow, donde a través de la
cámara, los planos y la secuencia visual se construye el personaje sin
necesidad de explicarlo directamente.
En
este punto, el profesor enfatizó que la fuerza de la narrativa no está en el
discurso, sino en la experiencia que se construye. El storytelling permite
generar conexión emocional, lo que hace que los mensajes sean más recordados y
significativos. También abordamos el caso de las protestas de 2021 en Colombia,
durante el gobierno de Iván Duque, analizando cómo en muchas estrategias
comunicativas existe una especie de “caos controlado”, donde distintos actores
buscan influir en la percepción pública a través de narrativas específicas.
Para
cerrar la sesión, el profesor nos preguntó qué nos llevábamos de la clase y de
la semana. En mi caso, destaqué que el storytelling permite conectar
emocionalmente con las personas, pero sobre todo, que la comunicación solo
funciona cuando el mensaje logra ser relevante para el otro. Esta sesión
permitió entender que la comunicación no es únicamente transmitir información,
sino construir relaciones, sentido y conexión dentro de un contexto social.
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