Bitácora - Semana 4
Bitácora semana #4
Natalia
Valencia
Medios
para las organizaciones
La
clase del miércoles 18 de febrero inició con una conversación guiada por el
profesor en torno a una pregunta clave: ¿qué es
un ritual y qué función cumple dentro de una organización? A partir
de esta pregunta, comenzamos a reflexionar sobre cómo los rituales no son
simplemente acciones repetitivas o costumbres sin sentido, sino prácticas
simbólicas que cumplen un rol fundamental en la construcción de la cultura
organizacional. El profesor explicó que los rituales dentro de una organización
ayudan a reducir la ansiedad, ya que brindan estructura, previsibilidad y
sentido de pertenencia. Cuando las personas saben qué esperar (cómo empieza una
reunión, cómo se reconocen los logros, cómo se cierran los procesos) se sienten
más seguras dentro del entorno organizacional. Los rituales permiten que los
miembros de una organización compartan significados, refuercen valores comunes
y construyan identidad colectiva. Además, funcionan como espacios de cohesión,
ya que generan momentos de encuentro que van más allá de lo estrictamente
operativo.
A
partir de esta introducción, el profesor nos pidió buscar en ChatGPT la importancia
de los rituales y a partir de esa búsqueda discutimos varias ideas clave. Entre
ellas, que los rituales fortalecen el sentido de pertenencia, ayudan a
transmitir valores organizacionales, marcan transiciones importantes (como
inicios, cierres o cambios), refuerzan la memoria institucional y contribuyen
al bienestar emocional de quienes hacen parte de la organización. También se
resaltó que los rituales facilitan la integración de nuevos miembros, pues les
permiten comprender cómo funcionan las dinámicas internas y qué comportamientos
son valorados. En ese contexto, el profesor nos recordó que nuestro propio
curso tiene un ritual que es iniciar la clase leyendo alguna bitácora. Este
acto, que al principio puede parecer simple, se convierte en una práctica que
da continuidad al proceso, permite recuperar lo trabajado y valida la
experiencia de quienes escriben. De esta forma, la bitácora no solo es un
ejercicio académico, sino también un ritual de apertura de la clase. Para
ejemplificar cómo los rituales operan en organizaciones reales, el profesor
mencionó el caso de Google donde ellos hacen una caminata con todo el equipo
antes de iniciar con sus actividades y allí hablan un poco más de su vida fuera
del trabajo. De hecho se conoce que esta empresa ha construido prácticas muy
claras para fortalecer su cultura. Por ejemplo yo he investigado y Google realiza reuniones abiertas conocidas
como TGIF meetings, donde los empleados pueden hacer preguntas
directamente a los directivos, lo que refuerza la transparencia y la
comunicación horizontal. También existen rituales de bienvenida para nuevos
empleados, espacios recurrentes de retroalimentación, celebraciones informales
de logros y prácticas que promueven la creatividad, como dedicar parte del
tiempo laboral a proyectos personales. Estos rituales ayudan a consolidar una
cultura organizacional basada en la confianza, la innovación y el sentido de
comunidad.
Después
de esta conversación sobre rituales, el profesor nos mostró un ejemplo concreto
de un acta del Consejo de Facultad de Comunicación y Lenguaje, del cual él hace
parte. A través de este documento, pudimos observar cómo en el acta se
registran claramente las personas que asistieron a la reunión y aquellas que
estuvieron ausentes. Este ejemplo permitió conectar el tema de los rituales con
la cultura del registro, ya que documentar quiénes participan en un espacio
también forma parte de los rituales organizacionales y contribuye a la memoria
institucional. Posteriormente, leímos la bitácora de Laura Ibagué y a partir de
esa lectura el profesor nos indicó que, de ahora en adelante, en nuestras
bitácoras debíamos incluir explícitamente la lista de asistentes a la clase,
como una práctica de registro formal. En ese sentido, se dejó consignado que el
miércoles 18 de febrero asistieron a la clase: Laura Ibagué, Santiago Achury,
David Suárez, Luciana Torres, Ana Isabel Espinosa y yo, Natalia Valencia.
Como
actividad para la casa, el profesor nos pidió preguntar en nuestras familias
cuáles rituales existen, tanto a nivel familiar como organizacional y
universitario. Él mismo compartió un ejemplo personal, mencionando que en la
universidad existe un ritual de reconocimiento en el que se entrega un botón a
quienes cumplen 15 años vinculados a la institución, como una forma simbólica
de valorar la permanencia y el compromiso. En mi caso, hablé con mis papás
durante la cena, que justamente es uno de los rituales más importantes que
tenemos como familia. Todas las noches, de lunes a viernes, cenamos juntos. Es
un espacio en el que ya todos estamos en casa y aprovechamos para hablar sobre
cómo nos fue en el día, compartir preocupaciones, logros o simplemente
conversar. Los fines de semana esta dinámica cambia, ya que a veces no cenamos
juntos o, en el caso de los domingos, no solemos cenar. Otro ritual familiar
importante es desayunar juntos los fines de semana, tanto los sábados como los
domingos, un espacio que asociamos con tranquilidad y tiempo compartido.
A
nivel personal, identifiqué que uno de mis rituales más significativos es orar
antes de dormir. No me acuesto sin hacerlo, ya que es la forma en la que cierro
mi día, agradezco por lo vivido y reflexiono sobre lo que tengo y lo que aún me
hace falta. Es un ritual que considero sagrado y que cumple una función
emocional y espiritual muy importante para mí. Para la universidad, identifico
que antes de estudiar, hago una planeación sobre que temas y por dónde empezar.
Me gusta siempre leer antes de estudiar o hacer ejercicios prácticos en mi otra
carrera. Después de este espacio de reflexión, el profesor introdujo una nueva
herramienta que empezaríamos a usar en el curso: Blogger, una plataforma de
Google que permite crear y administrar blogs de manera sencilla. Blogger
funciona como un gestor de contenidos que permite publicar textos, personalizar
el diseño del blog, generar enlaces y organizar entradas de forma cronológica.
El profesor nos explicó paso a paso cómo usar la plataforma, desde la creación
del blog hasta la edición del diseño.
La
actividad principal consistió en crear nuestro propio blog, titulado “Medios
para las organizaciones”. La idea era empezar a construir un espacio
digital donde subiríamos las bitácoras trabajadas durante las últimas semanas.
Estas entradas generarían enlaces que luego podrían compartirse con el
profesor. A partir de este momento, las bitácoras ya no se entregarían
únicamente como documentos, sino que se publicarían en el blog y se
compartirían mediante un link. Además, el profesor nos explicó que estos
enlaces debían difundirse a través de la red social X, por lo que creamos un
perfil en esta plataforma. Allí aprendimos a escribir mensajes cortos pensados
para atraer a la audiencia a leer nuestras bitácoras. Estos mensajes, conocidos
como ganchos, buscan despertar interés y motivar a las personas a dar clic en
el enlace. Un ejemplo trabajado por mí fue “¿Qué pasa cuando una clase
decide empezar por conocernos antes que por los conceptos? En esta bitácora
cuento cómo fue ese primer encuentro… : Aquí inserto el link”. Esta fue la
actividad central del miércoles 18 de febrero.
Viernes
20 de febrero
El viernes 20 de febrero, la clase inició registrando la lista de
asistentes, siguiendo el acuerdo establecido en la sesión anterior. En esta
ocasión, asistieron: Ana Isabel Espinosa, Daniela Roncancio, David Suárez,
Laura Ibagué, Luciana Torres, Santiago Achury, Valentina Rivera y yo, Natalia
Valencia. A partir de este registro, continuamos la conversación con el
profesor, retomando algunos de los temas trabajados previamente y dando
continuidad al proceso iniciado el miércoles, el profe resaltó nuevamente el
concepto de netiqueta, la
comunicación digital y su impacto dentro de las organizaciones. El profesor
inició la clase proyectando un video sobre una conversación de WhatsApp en la que
inicialmente un grupo había sido creado para informar de eventualidades sobre
un lugar y los vecinos empezaron a ser groseros y a decir comentarios
inapropiados en el grupo. Esto retoma lo que hemos trabajado en las clases
anteriores, varios de los errores comunes en la comunicación digital y pequeños
descuidos en la forma de comunicarnos pueden generar conflictos mayores dentro
de un entorno sea organizacional o no.
A partir del video/ conversación, retomamos el
concepto de netiqueta,
entendido no como un conjunto de reglas superficiales o meramente formales,
sino como una herramienta estratégica de comunicación interna. El
profesor insistió en que, en organizaciones académicas como la Pontificia
Universidad Javeriana, la comunicación digital no es solo operativa, sino
profundamente estratégica. El uso del correo institucional, Microsoft Teams y
los grupos de WhatsApp no solo transmite información, sino que construye
cultura, reputación interna y clima laboral. Analizamos cómo ciertas prácticas
digitales generan impactos negativos medibles. Por ejemplo, enviar correos sin
asunto claro, usar mayúsculas sostenidas, responder en horarios no laborales
sin criterio, compartir memes o cadenas en grupos laborales, enviar audios
extensos para temas formales o copiar a personas innecesarias en correos. Estas
prácticas producen sobrecarga cognitiva, ruido organizacional y deterioro de la
imagen institucional. El profesor subrayó que la netiqueta no es solo cortesía,
sino gestión
de riesgo reputacional y eficiencia operativa.
Luego el profesor nos explicó en detalle el taller que
debíamos desarrollar, el cual consistía en la elaboración de
dos productos principales. El primero era una infografía estratégica,
dirigida a nuevos colaboradores de la Pontificia Universidad Javeriana, cuyo
objetivo sería sensibilizar, formar y estandarizar prácticas de comunicación
digital. Esta infografía debía incluir una contextualización breve del
problema, normas claras de netiqueta para el correo institucional, Microsoft
Teams y grupos laborales de WhatsApp, así como las consecuencias
organizacionales del mal uso de estos canales y los beneficios concretos de
aplicar buenas prácticas de comunicación digital. El segundo producto es un video
estratégico, con una duración entre tres y cinco minutos, en el
que se debía narrar el caso problema, mostrar ejemplos reales de malas
prácticas, explicar el impacto organizacional y proponer soluciones concretas.
El video debía cerrar con un llamado a la corresponsabilidad y estar alineado
con la cultura institucional. El formato era libre, pudiendo ser dramatización,
animación, simulación o presentación ejecutiva, siempre y cuando se cumplieran
los criterios establecidos. El caso sobre el cual debíamos trabajar fue
presentado de manera detallada. Se trataba de una situación hipotética en la
que la Pontificia Universidad Javeriana incorporó 120 nuevos colaboradores
administrativos y docentes. Durante los primeros tres meses se detectaron
múltiples problemas relacionados con la comunicación digital: correos con tono
informal dirigidos a directivos, respuestas tardías a solicitudes urgentes, uso
excesivo de emojis en comunicaciones formales, conflictos por mensajes ambiguos
en Teams y discusiones laborales trasladadas a grupos de WhatsApp. Como
consecuencia, la Dirección de Gestión Humana recibió 14 quejas formales
relacionadas con malentendidos digitales, lo que llevó al Rectorado a solicitar
una intervención pedagógica estratégica basada en producción de contenido
educomunicativo.
Durante la explicación del taller, el profesor
retomó también algunas recomendaciones relacionadas con el trabajo que habíamos
iniciado el miércoles, particularmente sobre el uso de Blogger y la red social X.
En este punto, hizo énfasis en la importancia de que nuestros nombres de
usuario fueran serios y coherentes con el contexto académico y
profesional. Nos recomendó evitar usuarios con números excesivos, apodos o
combinaciones poco claras, ya que estos detalles también comunican y afectan la
credibilidad del mensaje. Para reforzar esta idea, el profesor compartió una
anécdota personal. Contó que, mientras trabajaba en una empresa del sector de
alimentos, se encontraba cerrando un negocio importante cuando le pidieron su
correo electrónico. Al dar un correo con dominio genérico como Gmail, notó una
reacción inmediata de desconfianza por parte de los interlocutores, quienes
esperaban un correo institucional con el dominio de la empresa. Este ejemplo
sirvió para ilustrar cómo aspectos aparentemente pequeños, como el tipo de
correo o el nombre de usuario, influyen directamente en la percepción de
seriedad y profesionalismo.
Hacia el final de la clase, el profesor
compartió otra anécdota que permitió conectar los temas de comunicación,
netiqueta y conducto regular. Relató el caso de una estudiante de
la Universidad del Rosario que terminó perdiendo una materia por fallas, debido
a que llegaba constantemente tarde a clase. La estudiante decidió escalar el
caso sin seguir el conducto regular, es decir, sin hablar primero con el
profesor. Esto generó un conflicto mayor que pudo haberse evitado si se hubiera
respetado el proceso establecido. Posteriormente, la estudiante decidió hablar
directamente con el profesor y explicarle las razones personales por las cuales
había faltado tanto a clase. Esta conversación permitió comprender mejor la
situación y evidenció la importancia de ir paso a paso,
respetar los canales formales y entender que el conducto regular existe para
facilitar la comunicación, no para obstaculizarla. Esta reflexión conectó
directamente con lo trabajado en clase: comunicar bien no solo implica qué se
dice, sino por
dónde, cuándo y a quién se dice.
Como cierre de la clase el profesor nos
preguntó, como es habitual, qué era lo que nos llevábamos de la clase y qué
había quedado más grabado de lo trabajado durante la semana. Las respuestas
fueron variadas. Algunos mencionaron la importancia de la netiqueta, otros
resaltaron el valor de los ganchos comunicativos para atraer audiencias, y
otros destacaron la necesidad de ser conscientes del impacto que tienen
nuestras acciones digitales dentro de una organización. Finalmente, el profesor
recordó que el taller quedaba asignado para el próximo viernes, cerrando la
clase con la idea de que la comunicación digital no es un asunto menor, sino
una dimensión central de la cultura organizacional y de la responsabilidad individual
dentro de cualquier institución.
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